10:44 GMT - Wednesday, 26 February, 2025

Europa se debate entre entenderse con Trump, y tolerar sus arrebatos

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El presidente de Francia, Emmanuel Macron, se mostró amistoso con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, incluso cuando lo corrigió con una sonrisa el lunes en Washington. Ese doble golpe de adulación y suave resistencia es un ejemplo de cómo algunos líderes europeos intentan acercarse a Estados Unidos en un momento tenso.

La cuestión es si funcionará.

Macron llamó a Trump “Querido Donald” cuatro veces durante una conferencia de prensa conjunta el lunes, al tiempo que destacaba la historia compartida entre Francia y Estados Unidos, y subrayaba que los dos líderes habían avanzado en la discusión de un acuerdo de paz sostenible y sólido para Ucrania.

Pero incluso cuando se ciñó al guion y subrayó los objetivos y valores compartidos, Macron se mostró dispuesto a contratacar.

Cuando Trump afirmó en el Despacho Oval que Europa “recuperaría su dinero” por la forma en que ha financiado el apoyo a Ucrania, Macron intervino, en tono amistoso, diciendo: “Nosotros aportamos dinero de verdad”. A diferencia de Trump, Macron calificó claramente a Rusia de agresor de Ucrania. Y más tarde, en una entrevista con el programa Special Report de Fox News, antes de regresar a Francia, Macron criticó suavemente las amenazas de imponer aranceles a los bienes de consumo europeos, calificándolas de contraproducentes. “¿Cómo quieren que aumentemos los gastos de seguridad y defensa si estamos en una guerra comercial?”, preguntó.

Europa se enfrenta a un desafío de gran envergadura a medida que la guerra a gran escala en Ucrania entra en su cuarto año y el apoyo estadounidense al conflicto —y al continente en su conjunto— flaquea.

El viaje de Macron formaba parte de una serie de iniciativas diplomáticas europeas planificadas para esta semana en Washington, con el primer ministro británico, Keir Starmer, que se reunirá con Trump el jueves, y la principal diplomática de la Unión Europea (UE), Kaja Kallas, haciendo rondas con funcionarios del gobierno.

Macron está preparado para informar el miércoles a los jefes de Estado europeos sobre su visita a Trump. Starmer se reunirá con un grupo de dirigentes en Londres el domingo, dijo el martes Donald Tusk, primer ministro polaco.

Ese mismo día, el Reino Unido anunció un aumento del gasto militar; los líderes británicos y europeos hablan cada vez más de defensa de forma conjunta, ya que ambos grupos reconocen que es posible que tengan que ocupar el vacío que deje Estados Unidos.

Los líderes de la UE celebrarán una cumbre especial el 6 de marzo sobre el apoyo a Ucrania y el fortalecimiento de la defensa de Europa, una reunión que los líderes han prometido que se centrará en planes más detallados.

Incluso mientras trazan su propio camino, los funcionarios europeos están desesperados por mantener a Estados Unidos comprometido y activo. Las capacidades militares y la financiación estadounidenses han sido fundamentales para apoyar la resistencia de Ucrania, y Estados Unidos es un socio comercial clave para los 27 miembros de la Unión Europea. Un deterioro de la relación transatlántica no beneficia a ninguno de los dos, subrayan a menudo los líderes de la UE.

El cambio de tono de Estados Unidos ha sido tan brusco y repentino que ha hecho que Europa esté a la defensiva. Trump se ha pasado los últimos días y semanas criticando duramente a los aliados europeos, al tiempo que se mostraba cada vez más amistoso con Rusia. Entre sus quejas, Trump lleva mucho tiempo insistiendo en que las naciones europeas gasten más en su propia seguridad, un mensaje que Macron se siente especialmente cómodo transmitiendo.

El presidente francés lleva años pidiendo que Europa tenga más “autonomía estratégica“ y menos dependencia militar de Estados Unidos, a menudo con el escepticismo de algunos vecinos de Francia. Volvió a subrayarlo con Trump.

“Todo el mundo en Europa tiene claro que es nuestro deber como europeos” asumir una mayor parte de la carga de seguridad del continente, dijo Macron en Washington. “Los europeos ahora están dispuestos a hacer mucho más”.

Macron dijo que los europeos podrían enviar soldados como parte de un futuro acuerdo de paz en Ucrania —no en primera línea de un conflicto, sino como fuerza de mantenimiento de la paz— y que Estados Unidos actuaría con “solidaridad” para apoyar ese planteamiento.

Hubo pocos detalles sobre cómo actuará Estados Unidos. Y si fuera necesario, Europa necesitaría muchos soldados, dinero y tiempo para desarrollar las capacidades necesarias para apoyar a Ucrania y defenderse de manera independiente. Eso ayuda a explicar por qué los funcionarios instan a Estados Unidos a que siga comprometido, y por qué recuerdan a los funcionarios estadounidenses que hacerlo redunda en el propio interés de Washington.

“Los autócratas de todo el mundo observan muy de cerca si existe impunidad cuando invades a tu vecino y violas las fronteras internacionales”, dijo el lunes en Kiev, la capital ucraniana, Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea.

“Esto no es solo primordial para Europa”, añadió. “También es importante para Asia, para África y para ambos lados del Atlántico”.

Tampoco está claro si Macron y otros líderes europeos pueden influir en Trump sobre Ucrania, ya que el dirigente estadounidense se ha acercado al presidente de Rusia, Vladimir Putin, y está redefiniendo esa relación. Lasdeclaraciones yacciones procedentes de Washington han dejado a los funcionarios europeos preocupados por la posibilidad de que Trump negocie un acuerdo de paz rápido con Rusia sin incluir a los dirigentes ucranianos y a otros dirigentes europeos, sentando las bases para una tregua que deje vulnerable a Kiev y envalentone a Putin. Eso, a su vez, temen los europeos, dejaría a otras naciones del continente en riesgo de una futura invasión.

En apariencia, Trump y Macron fueron todo sonrisas y apretones de manos durante la visita del presidente francés. Se dirigieron el uno al otro como amigos íntimos, recordaron encuentros pasados —incluida una reunión el Día de la Bastilla en 2017 y la reapertura de la catedral de Notre-Dame el año pasado— e hicieron hincapié en una alianza franco-estadounidense de siglos de antigüedad.

“Estados Unidos y Francia siempre han estado del mismo lado, del lado correcto, diría yo, de la historia”, dijo Macron. “Esto es lo que está en juego hoy”.

Tuvo cuidado de no enemistarse directamente con Trump y, en repetidas ocasiones, valoró positivamente los últimos acercamientos del líder estadounidense a Rusia.

Macron —criticado él mismo en las primeras fases de la guerra por sus acercamientos a Putin, antes de adoptar una línea más dura— calificó de “útiles” las conversaciones con Rusia. Incluso enmarcó las conversaciones entre Estados Unidos y Ucrania sobre un acuerdo de minerales como una gran señal, diciendo a Fox News en una entrevista que era “una de las mejores formas” de garantizar que Estados Unidos estaba comprometido con la “soberanía ucraniana”.

Sin embargo, detrás de los llamados a la paz, había opiniones divergentes sobre cómo obtenerla. Trump sugirió: “Podríamos acabar con esto en cuestión de semanas, si somos inteligentes”. Macron insistió repetidamente en su propio mensaje: no te precipites.

La paz no puede significar la “capitulación” de Ucrania, dijo Macron, y añadió que no se debe empujar a Ucrania a un alto al fuego desigual sin garantías de seguridad que disuadan de futuras agresiones rusas.

Como ejemplo de advertencia, Macron mencionó repetidamente los acuerdos de alto al fuego de 2014 y 2015, conocidos como los Acuerdos de Minsk, que se forjaron después de que los separatistas apoyados por Rusia atacaran y se apoderaran de territorio en el este de Ucrania. Estos acuerdos no impidieron la invasión rusa de Ucrania en 2022.

“Rusia los violó todas las veces y no reaccionamos, todos nosotros”, dijo Macron.

En Francia, la camaradería entre los dos hombres se consideró una exhibición superficial que no contribuyó a disimular la creciente fisura en la alianza transatlántica.

Libération, un diario de izquierdas, dijo que “tras las sonrisas externas” de los líderes, “se levanta un muro” entre Europa y Estados Unidos. Le Figaro, un diario conservador, señaló que Macron no había recibido ninguna “garantía firme” de Trump sobre la continuidad del apoyo estadounidense.

Le Monde, uno de los principales periódicos franceses, declaró en un editorial que, en lo que respecta a razonar con Trump, “la esperanza es escasa”, y que es posible que Europa tenga que “prepararse para la batalla”.

Jeanna Smialek es la jefa de la corresponsalía en Bruselas para el Times. Más de Jeanna Smialek

Aurelien Breeden es reportero del Times en París, desde donde cubre noticias de Francia. Más de Aurelien Breeden

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